La Costa Brava

Con el título de este post no les estoy anunciando mis vacaciones. Ni mucho menos. Para ellas aún queda un trecho (siempre largo cuando se habla de estos temas). Algunos ya sabrán, entonces, que hablo de un grupo de música ‘indie’, estilo también conocido por algunos como ‘tontipop’. La Costa Brava es algo así como el descanso del guerrero de músicos de otros grupos ‘alternativos’ ya extintos y un proyecto tremendamente redondo. Pero si hoy viene aquí no es, por desgracia, por motivos musicales, sino personales.

El miércoles me enteré, vía blog que uno de sus miembros, Sergio Algora, voz de la formación y ex Niño Gusano, había muerto. Le falló el corazón, decía en su breve post Fran Fernández, uno de sus compañeros y ex Australian Blonde. Esta noticia es otra de esas tantas que se quedan pequeñas para los diarios. Al día siguiente pasó tan inadvertida como se produjo. Sin embargo, yo quiero rendir desde este espacio un humildísimo homenaje a este tipo. Que por qué. Pues porque su música siempre me ha parecido cojonuda. Igual que sus poemas.

Algunos se preguntarán de qué poemas hablo. Lógico. La mercadotecnia no se había ocupado aún de que Algora era también un personaje con inquietudes literarias. Un aspecto que, sin embargo, queda registrado en su blog, donde el cantante se abría en canal y lo mismo contaba sus avatares médicos que sorprendía con algun relato. Y de los buenos. De hecho, les confieso que el mejor inicio de uno de estos textos que yo haya leído le pertenece a él, y estoy segura de que Alejandro Gándara lo pondría como ejemplo en alguna de sus clases de escritura creativa.

El relato se llama ‘El rescate’ y empieza con una obviedad, si atendemos al título, claro: “El niño lleva casi un año secuestrado”. Pero ¿a quién no le entran ganas de seguir? Y como bien aleccionan los maestros de este arte a sus pupilos, la primera frase de todo escrito ha de “enganchar”, “agarrar”, “atrapar” (usen el sinónimo que más les plazca) al lector. Yo les dejo el enlace por si les apetece saber qué pasó.

Pero esto es sólo un ejemplo de por qué me siento un poco (o un bastante) huérfana tras la muerte de Algora. Hay muchos más. Sus letras me han acompañado en tantos momentos… Casi están pegadas a mi epidermis. Pero como de poco valen las palabras a veces, les dejo un par de cosillas que he encontrado por ahí. Y me voy con la música a otra parte. Pero de la de La Costa Brava , eso sí.

Dicen que siempre se van los grandes… Empiezo a creer que tienen razón.

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