Richard Sambrook era el jefe de informativos de la BBC cuando se emitió una noticia, ligeramente errónea por culpa de la improvisación en la radio, que acusaba al Gobierno de Blair de aderezar los informes de los expertos sobre las armas en poder de Irak para justificar la guerra.
La fuente era el científico Kelly, que se suicidó. El reportero, los responsables de informativos, el presidente y el director general de la BBC dimitieron. Are you happy Mr. Blair?
Pregunté a Sambrook, cuyo testimonio en la investigación de aquellos hechos por el juez Hutton me pareció admirable, en qué había cambiado el periodismo en sus treinta años de oficio.
Me dijo que en dos cosas fundamentales: la velocidad de las 24 horas- cuando yo empecé, dijo, la BBC te decía que, si te sentabas a las seis de la tarde ante la pantalla, te iban a contar lo que debías saber- y la presión por la transparencia. Los receptores ya no son pasivos, conocen los trucos y las trampas del periodismo y quieren explicaciones sobre qué se publica, por qué y cómo.
Entre nosotros no pasa nada de esto porque la población no está preparada para debatir sobre asuntos tan elevados como nuestro periodismo, ¿no?
Aquí, otra prueba:
Tras la despedida de Sambrook, que va a trabajar en una empresa privada a partir de ahora, se me acercó un hombre de la BBC y me dio un folleto con los resultados de un sondeo en 22 países del mundo. Lo he leído ahora.
Se preguntaba a la gente sobre la importancia de diferentes asuntos y se presentan los resultados en dos columnas: en la de la izquierda figura el país y en la de la derecha el porcentaje entre los sondeados que piensa que el problema que se cita es muy grave. Pueden ver el informe aquí .
España está en la cabeza de casi todas las listas. Todos los problemas nos parecen muy importantes y graves. ¿Somos, como los brasileños, unos idiotas, incapaces de discriminar?
Leo después el epílogo sobre la metodología del sondeo escrito de la manera meticulosa típica de la BBC, que aquí suelen llamar también ‘la Corporación’:
“Por razones culturales, algunas personas tienden a responder con énfasis en sondeos y otras no lo hacen… Parece que hay algo en la personalidad latina que les anima a expresar sus preocupaciones como muy graves y muy numerosas… Éste no es el lugar para debatir sobre si los residentes en España o en Brasil están realmente más afectados por los asuntos globales o es simplemente la consecuencia de cómo responden a cuestionarios, pero es probable que sea necesario algún ajuste”.
Primero ‘Pigs’ y ahora bobos; y en ambos casos el mismo remedio, estos sospechosos ‘ajustes’.
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¿Han oído que la libra y los valores bursátiles británicos caen como consecuencia de los sondeos que pronostican un parlamento sin mayoría? Aquí se pronosticó el tobogán financiero para el 7 de mayo, pero se ve que los sondeos ya determinan los autodenominados ‘fundamentos del mercado’.
Ahora, dos segundos de calma y dos hipótesis.
Primera. Que los ultimísimos sondeos se confirman y al final Gordon Brown es primer ministro para otros cinco años. Aunque parezca una mala manera de celebrar la primavera, no todo va a ser juerga y frenesí en esta vida. Pero, ¿qué habría cambiado? El gobierno presentó un plan de ajuste presupuestario en diciembre (el Pre Budget Report). No hubo entonces alarma; luego no habría razón para sentirla si sigue el mismo gobierno.
Segunda. Que gana Cameron con una mayoría insuficiente. Gobernaría en minoría sin problemas. Lo último que buscarían los laboristas es hostigar al gobierno, cuando estarían en proceso de sustituir pausadamente a su líder y arruinados tras la fiesta electoral. Y unas nuevas elecciones llevarían probablemente a una más holgada mayoría del partido ganador.
O sea que nada de nada salvo el guirigay diario de sumas y restas, ordenadores, algoritmos mágicos y burbujas. Del resto, de los cálculos estratégicos y todo eso, que no nos hablen, que ya no cuela.

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