Un interesante estudio de tres profesores de University College London publicado esta semana por Policy Network pone en duda el efecto amortiguador entre inmigración y empleo.
La teoría sobre ese efecto se formuló en Europa en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y se basaba en la creencia de que el empleo de inmigrantes es más flexible a las variantes de la producción. Es muy simple. En épocas de crecimiento, el aumento de inmigrantes contribuye a cubrir emleos vacantes, pero, cuando la producción nacional decrece, los inmigrantes se van y eso promueve el empleo de los ‘indígenas’.
Estudios realizados en Alemania, Suiza y Austria en los años setenta y ochenta pusieron en duda esa teoría. Se reveló que la composición nacional de los trabajadores inmigrantes era relevante. Los que procedían de los países más desarrollados- como España, Italia o Grecia- regresaban a sus lugares de origen en más número que aquellos que procedían de países donde la economía no crecía.
Aunque se produjo un aumento de la marcha de inmigrantes en los momentos iniciales de la recesión, el flujo se detuvo después. Porque se produjo un aumento de inmigración entre familiares de los extranjeros ya asentados. Es una transición entre una población inmigrante que inicialmente estaba compuesta en su mayoría de hombres jóvenes a la formación de comunidades familiares más asentadas.
También se produjo un aumento en las cifras de ‘indígenas’ retornados que habían inmigrado en la época de mayor crecimiento. Y los hijos de inmigrantes nacidos o criados en el país receptor no contemplaban el regreso sino que habían adquirido una conciencia mayor de sus derechos como residentes en el país.
Los autores del estudio detectan que un factor decisivo en el flujo neto de inmigrantes es el marco de las regulaciones sobre inmigración. Y que el aumento del flujo inmigratorio respondió muy prontamente a los primeros signos de recuperación.
Estudios realizados en Europa y en Reino Unido muestran que las diferencias en el desempleo entre trabajadores inmigrantes e indígenas fueron pequeñas. Eso crea dudas también sobre la creencia de que los inmigrantes ocupan empleos que los indígenas no quieren o que ocupan aquellos más afectados por la crisis.
Un último factor es la influencia que tiene la desigualdad salarial en un país en relación con otros para atraer, en caso de que sea mayor y por lo tanto muestre que el empleo cualificado está mejor pagado que en otros países, en la atracción de este tipo de inmigrantes.
Incluyo aquí unos cuantos gráficos que permiten una lectura rápida de la evolución comentada en Europa en la crisis de los años setenta y del mapa de las migraciones laborales en Reino Unido.
Cuadro sobre tamaño en miles de poblaciones inmigrantes en diversos países en la crisis de los setenta.
Cuadros en Reino Unido.
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